La lavandería

Jueves 21 por la tarde. Tengo ya bastante ropa que lavar, y, aunque sigo teniendo bastante ropa limpia
también, ya no me cabe más en el rincón de la ropa sucia, así que, resignado, me acerco a la oficina de mi
residencia y les hago la misma pregunta que hice nada más llegar aquí:
– Is there a washing machine in the hostel?
Cuando llegué (hace solo una semana) me avisaron de que tardarían dos semanas en poner la lavadora, por lo
que era de esperar que ahora me dijesen que aún no ha llegado. Efectivamente, así era, por lo que paso a
preguntarles dónde está la lavandería del campus.
Hago un inciso para explicar cosas del campus, pues no es un campus a la europea: como ya he dicho antes el
campus es un sitio “cerrado”, rodeado con una valla, en el interior de la ciudad, con los edificios
necesarios salteados por dentro de un bosque que ha sido declarado parque nacional porque en él viven monos,
ciervos, cuervos y otros animales. El recinto tiene varios kilómetros cuadrados, y hay tantos estudiantes y
profesores, que se han hecho (y siguen haciendo) edificios para otros servicios:
– Residencias de estudiantes
– Casas para invitados
– Residencias para trabajadores y profesores solteros
– Casas para profesores y sus familias
– 2 colegios
– 1 oficina de correos
– Tiendas, centro comercial, dos bancos, gimnasio, multitud de pistas deportivas
Para que os hagáis una idea del tamaño de este campus cerrado, quizás me baste con deciros que hay una línea
de autobús cuyo recorrido es exclusivamente dentro del campus, y que tiene en total 6 puertas diferentes al
exterior porque si tuviese menos habría que dar unos rodeos enormes para ir a algunos puntos de la ciudad.
Aquí os pongo el mapa por si a alguien le interesa (mi residencia está en el extremo sur de la zona amarilla,
justo al lado de la zona rosa, y no aparece en el mapa como un edificio puesto que está recién construida):
map1
También, por aclarar mejor esta historia, cada residencia tiene una oficina propia para ayudar a los que
vivimos en ella y para administración, puesto que todas son concesiones a empresas privadas.

Pues bien, con un campus así cabría esperar que hubiese una lavandería. El director de mi residencia se pone
a mirar en un librito con todos los servicios del campus la dirección de la lavandería y, desafortunadamente,
no pone la dirección exacta… solo pone que está “near Brahmaputra Hostel”.

Y allí que me dirijo yo, a la residencia Brahmaputra, donde alguno de los guardias ya me conocen puesto que
en esa residencia es donde vive otro español. Le pregunto al guardia: no sabe donde está la lavandería. Sale
un indio de la residencia en ese momento con una bolsa de ropa y le pregunto a él. Me dice que tampoco lo
sabe, pero que va a preguntar en la oficina de la residencia esta si puedo usar su lavadora (mi residencia es
la única que no tiene lavadora puesto que es bastante nueva, la estamos estrenando los de este semestre).
Total, que el indio entra en la oficina de Brahmaputra y les explica que yo soy un extranjero, que vivo en
Bhadra, donde aún no hay lavadora, que si puedo usar la lavadora de Brahmaputra… conclusión: no, no puedo
usarla, pero los de esa oficina saben donde está la lavandería y el indio que me está ayudando decide
acompañarme.

Curiosamente (y aquí ya empiezan mis sospechas), la dirección de la lavandería que le han dado a este nuevo
amigo indio es, nada más y nada menos que la dirección de la habitación de una residencia cercana (1039 de la
residencia Krishna, H19 en el mapa anterior, por si alguno está buscando los sitios ahí). Hasta este momento,
mi temor era saber si en la residencia iba a haber una sola lavadora o varias, puesto que si hubiese solo
una, probablemente tendría que esperar bastante, pero claro, en el momento en el que me entero que la
lavandería es la habitación de una residencia, recuerdo que la India siempre me acaba sorprendiendo (y
normalmente para “mal”, es decir, te sorprende para más subdesarrolladamente, cosa que cualquier niñito de
ciudad occidental piensa que es para mal durante sus 3 primeros días fuera de su casa).

Total, que llego a la lavandería (que resultó ser el 1037 en vez del 1039), y se diferencia del resto de
habitaciones en que tiene la puerta abierta, en que dentro hay un anciano en vez de un estudiante y en que
hay una cantidad enorme de ropa limpia por cada rincón (de verdad, podía haber 50 montones de ropa ordenada y
bien doblada en 3 metros cuadrados). Buscando en google algo que se parezca, diré que es un sitio parecido a
este pero ordenado:
06-cuartucho-de-la-yayc3a1
Por supuesto, ni una ni varias lavadoras: 0.

La descripción del anciano merece un párrafo: típico viejecito pequeño, flacucho, con pocos dientes y que se mueve lento. Su aspecto físico era como el de un fakir de película con el pelo desordenado y desaliñado, con muchas arrugas y con la sensación de que cuando llegue el próximo tifón, el viento se va a llevar a este hombre por los aires de lo poca cosa que era. Provocaba ternura en los demás.

Allí entra el indio que iba conmigo y empieza a hablar en tamil con el viejecito, que ya comprendí que él era la “lavadora”, y tras un rato hablando, me piden que les enseñe mi ropa. Total, que abro la bolsa, el viejo me da una libreta y un boli y me indica que vaya escribiendo, mientras el va contando la ropa que tengo:
– Kalirkashená -tiene que significar toalla en no sé que idioma-, one; T-shirts-algunas prendas me las decía en inglés-, 10 (…)- y así sucesivamente con toda mi ropa. Como os podéis imaginar, este indio era uno de los que tienen un acento terriblemente cerrado. Cada vez que yo escribía algo, se acercaba a ver lo que había puesto y se rió bastante al ver como escribía yo la palabra que él me había dicho para toalla. Como no se lo tomó mal, los siguientes tipos de ropa que no me dijese en inglés los escribí directamente en español. Sin apenas entendernos el uno al otro (en ocasiones le tuve que pedir incluso que me repitiese los números) Cuando acabó de contarla, me cogió la libreta y fue calculando el precio para cada una y aquí entendí porque escribía yo: para hacer las cuentas (4 multiplicaciones y una suma) se llevó varios minutos. Total, 330 rupias (unos 5 euros) por la ropa de toda la semana y…
– ¿La podré tener esta misma tarde? – cuando yo pensaba que la lavandería iba a ser con lavadoras, mi intención era lavarla sobre la marcha.

Se ríe un poco, me mira y me dice: “Sunday evening”. Pues nada, aquí estoy esperando al domingo para ver como queda mi ropa lavada por un viejecito.

Y ahora, acabada la parte narrativa, viene la parte que (aunque creo que será más corta) es la más importante.
Yo aquí aún no he notado nada del “sistema de castas”, ni tampoco he preguntado aunque tengo confianza con unos cuantos como para preguntarle. Sin embargo, sí sé que el trabajo de sacerdote está destinado (por norma religiosa) a la casta más alta, y que el resto de trabajos están destinados (por tradición únicamente) a una casta o a otra. Los trabajos que puedan relacionarse con la limpieza (basurero, peluquero, limpiacristales o lavandero), son los que se dedican a la cuarta casta (de un total de 4 ó 5, dependiendo de si se considera a los intocables como una casta o no); es decir, que no solo tienen un trabajo que aquí la gente considera indigno de forma abierta (en España insistimos en que todo trabajo necesario tiene la misma dignidad, ¿pero de verdad lo pensamos?), sino que además se dedica a eso por la familia en la que nació, y su casta le dará seguro más problemas en su vida diaria. Es brutal ver a ese hombre que no sé si tendría 55 u 80 años, pero cuyo aspecto estaba bastante más desmejorado que el de cualquier español de 67, dedicándose cada día a lavar a mano la mierda de los demás por 30 céntimos la camiseta o 10 céntimos el par de calcetines (los precios que recuerdo), tomándoselo con humor y fiándose de mi honestidad para las cuentas (pues yo era el que apuntaba las cantidades de ropa que le había traído mientras él las contaba) mientras en España, por un lado o por otro (derecha-izquierda, religioso-ateo, rico-“pobre”, entre comillas porque cualquier pobre en España tiene un comedor social, un convento donde ducharse y un hospital en el que le atienden) a casi todos se nos llena la boca al hablar de igualdad y de oportunidades, pero montamos manifestaciones si nos elevan la jubilación de 65 a 67 años en vez de hacerlo para exigir a algún gobierno que dé el 0,7% de nuestro dinero a resolver unos problemas más graves y más urgentes que cualquiera que haya en España.
Ya veré el domingo si la ropa ha quedado bien o no, pero me quedo tranquilo recordando el impoluto orden y limpieza que había en la habitación cuando entré.

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Pondicherry

Ya sí puedo decirlo: soy plenamente un ERASMUS.

Viernes, 13:30 de aquí (9 de la mañana en España), estoy hablando por whatsapp y de repente veo que me quedo sin internet. Sigo sin tener teléfono en la India, y los dos únicos indios que conozco se han ido del campus a vivir con sus familias porque este fin de semana había un puente.
Me doy cuenta, por tanto, de que estoy sin internet, teléfono ni conocidos, y de que estaré sin teléfono ni conocidos a los que ver hasta, al menos el lunes. De repente recuerdo algo: la de relaciones internacionales de la universidad me dio el número de teléfono de dos españoles que están por aquí, y casualmente me había dado por llamar a uno de ellos antes desde el teléfono de un indio para preguntarle su residencia y habitación por si alguna vez me hacía falta.
Inmediatamente, intento recordarlo (hay como 20 residencias en el campus y cada una de ellas tiene cientos de habitaciones): residencia Bra… Bre… ¡Brahamaputra! Afortunadamente, el número de habitación también lo recuerdo (el que me conoce bien sabe que memorizo fechas, horas, precios, en fin, cualquier número que haga falta). Me dirijo a la habitación de ese español al que no conozco y llamo a la puerta y me abre un tío altísimo hasta imponer respeto:
– ¿Eres ****?
– Sí, ¿por?
– Soy Adelardo, que hablé contigo por teléfono y tal (…) mira sé que no nos conocemos pero necesito internet para algo urgentísimo.
Afortunadamente, este hombre se ve que es una gran persona: me deja usar internet, mientras lo uso me va explicando cosas de la India sin yo comentarme nada y de repente me da por preguntarle:
– ¿Tenéis muchos contacto entre vosotros los ERASMUS que ya estáis aquí?
– Sí, de hecho ahora mismo van a hacer un viaje a Pundicherry (un sitio turístico) a las 15:00, yo no iré pero apúntate y ve con ellos.
Miro el reloj: las 14:40 y no tengo hecha ninguna maleta, mi residencia está a una cierta distancia andando, el punto de encuentro también está lejillos…
– ¿Puedes llamar a los que van de viaje y decirles que me esperen?
– Sí, claro.
Total, que me voy en la bicicleta (que un indio al que apenas conozco me ha prestado para todo el fin de semana) a mi residencia, meto la ropa, pasaporte, aseo y poco más en la única mochila que tengo y salgo pitando para el sitio donde hemos quedado. Llego a tiempo, allí conozco a los que serán mis compañeros de viaje, les digo que me voy con ellos y salimos: un australiano, tres suizos (dos de ellos iban a ir por otro lado), una francesa, un portugués, una española (que en el último instante tuvo que quedarse) y yo. Sin conocer a ninguno me hago amigo del portugués, salimos del campus y llegamos a la parada de autobús, que viene a ser un cruce tal que así, con los peatones esperando en una isleta:
Intento comprar agua, me acerco a un mercadillo y me dice el indio algo en inglés (entiendo algo así como “no te la voy a vende”), vuelvo con los erasmus y se quedan extrañados (“¿de verdad no te la ha querido vender? A ver que pasa…”) y ¡voilá! El del mercadillo era buena gente y sospechaba que yo me iba a beber ese agua, pero aunque está embotellada en botellas de marca, es agua de relleno, posiblemente no potable y si la está vendiendo será para cualquier otra cosa: regar plantas o dársela a las mascotas (es curioso, pues el agua rellenada que vendía estaba en botellas que conservaban la etiqueta de la marca, pero se distinguen del agua potable de la marca porque no están rellenadas hasta arriba del todo).
Total, que ya por fin llega el autobús. Va un poco lleno, pero no porque haya pocos sitios libres, no, es que hay gente que se está teniendo que quedar de pie. Resulta que, en la India, aunque ese autobús vaya a hacer un viaje por carretera de 3 horas, el autobús se intenta llenar hasta que no haya más espacio posible. De ese modo, si hay dos asientos en algún lado, pues se sientan 3; si hay 3, se sientan 4, y si ya es imposible que nadie más siente pues nos apretujamos en el pasillo. Decidimos entrar en ese (el siguiente estaría igual de lleno, así que no iba a servir de nada esperarlo), colocamos las maletas en un estante del que parecía que se iba a caer en cualquier momento y miro alrededor: hay sitios libres a pesar de que muchos en el pasillo nos intentamos apretujar, ¿ein? Intento ser más listo que nadie e ir a sentarme a uno de ellos, pero el portugués me avisa:
– Don’t sit there
– Why?
– Because you would be sitting next to a woman, and they don’t accept that
Vale, en la India ha habido mucha polémica por repetidas violaciones en el transporte público últimamente, y por eso no está bien visto que un hombre se siente al lado de una mujer. Me fijo y, efectivamente, todos los sitios que hay libres están al lado de una mujer, y todos los hombres que van sentados están con otros hombres o con mujeres que conocen. Así que nada, apretados en el pasillo durante 3 horas (salvo la francesa, esa sí pudo sentarse en una de las sillas libres) y a ver el paisaje.
Comienza el viaje, cierran las 2 puertas del autobús (delante y detrás) y… ammm… no, no la cierran, pues no hay puertas, son simples agujeros en la pared para entrar y salir. Iremos así por carretera. Me han prometido que son 3 horas para los 140km, pero pronto me doy cuenta de que no es que las carreteras indias sean malas y haya que ir a 47km/h (que también, son bastante malas) es que para salir de Madras tardamos casi una hora entera: entre “coches, rickshaws, motos y bicicletas” girando, cruzándose continuamente, cambiando en todo momento de carril al que crean que es más rápido, sin semáforos, continuos pitidos, acelerones, frenazos; peatones jugándose la vida al cruzar porque no hay otra forma de hacerlo en todo el país; vacas en la calzada (sí, no es un mito, las hay) etc
Va pasando el revisor por el pasillo como puede, tenemos que pagarle a él el ticket (1,35€ aprox.). Al pobre, entre que tiene que coger los billetes, que tiene que dar el cambio y el ticket, que tiene que quedarse con la cara de quién ha pagado y quién no, que se mueve por una zona con el mismo espacio que la plaza del Duque a las 3 de la madrugá, que encima hay los mismos baches que en el canguro de la feria… (ahora que lo pienso, tal y como os lo habréis imaginado, para los que se sientan no hay cinturones, obviamente) solo le faltaba pelearse con un pasajero. Pero ocurre: uno que parecía tener aspecto respetable empieza a discutir por algo: no sé si es que no paga o es otra cosa, pero está a gritos con el revisor y el resto del autobús parece apoyar a este último. Yo no veo que pague nada de dinero, pero finalmente la pelea se acaba y el viaje vuelve a tener el mero interés del paisaje. Ya en la carretera sigue habiendo continuamente motos, bicicletas y rickshaws que se cruzan, frenazos y adelantamientos, pitidos constantes (en serio, constantes, en una calle india no pasan más de 3 segundos sin escucharse ningún pitido a menos que sea de noche), peatones (es que no hay mucho campo en la India, de vez en cuando tienes 200 ó 300 metros sin casas, pero la mayor parte de los 140km de viaje están ya urbanizados chabolizados, ¿sobrepoblación? Para nada…) así que peatones hay continuamente (la densidad de población de Tamil Nadu está camino de los 600hab/km2, España tiene 80-90) y vacas, sí, en la carretera también hay vacas.
El viaje continua, de vez en cuando hay algunas paradas donde se suben unos pocos y se bajan unos pocos, el revisor va cobrando y en un momento dado veo que el de la pelea de antes le paga algo de dinero. A mitad de camino una parada para que todos nos bajemos, en un sitio donde hay más autobuses parados (eso sí, sin asfaltar, el autobús llega a ese sitio dando botes sobre puro barro) y donde también hay tiendas: compro agua (habré comprado en estos 5 días unos 10 litros de agua) y vuelvo al autobús.
Cuando por fin llegamos a Puducherry/Pondicherry, vamos a un hostal donde quedarnos que algunos ya conocen y donde está alojada otra ERASMUS del IITM (alemana) con su hermana que le ha venido a visitar. El hostal era como cualquier otra cosa que ya he aprendido a esperar en la India: sucio, pequeño, poco iluminado, el cuarto de baño (como siempre) lo más decepcionante), pero es que solo cuesta 2,70€ la noche por persona. Nos quedamos el portugués y yo en una habitación y los otros 3 en la otra y salimos a ver la ciudad: un caos absoluto, igual que Madras. Es que ya aunque fuese capaz de describir bien como es el tráfico y los ruidos, no serviría para saber como es andar por ahí, porque se une el hecho de que casi nunca hay aceras, y cuando las hay están en tan mal estado que sigue mereciendo la pena ir por la calzada a pesar de que conduzcan como locos. Afortunadamente cada manzana es enorme en comparación a las europeas, y creo que lo hacen porque así evitan crear muchos cruces de calles, que es donde más hay que jugarse la vida. Vimos la playa, cenamos comida picante y un helado y se nos unieron un uruguayo y un argentino que llevan viviendo los últimos 4 años por todo el mundo, de viaje en viaje y trabajando en lo que encuentren (además de otros ERASMUS conocidos por mis compañeros a los que nos encontrábamos). Al final acabamos en una mini-discoteca en la que nos querían cobrar como 5€ a cada uno por entrar, pero insistimos en que no, entramos gratis y…. estaba vacía, de vuelta a casa y a dormir.
Al día siguiente, lunes, nos levantamos, desayunamos en un sitio donde ponen bollería occidental y cogimos una camioneta/taxi cubierta para ir a la playa (digo esto, aunque no venga a cuento: coger un rickshaw es algo que todo el mundo debe hacer en la vida, y si sois 5 personas en ese espacio pensado para 3, pues mejor aún. Llegamos a la playa y era una maravilla: palmeras, arena clara (no llegaba a ser blanca) y poca gente. Había puestos vendiendo cocos de la cantidad de palmeras que tienen y la manera por la que se entraba en la playa era por un camino rodeado de plantas lo suficientemente largo como para tardar unos minutos en recorrerlo. El agua no era transparente y el ancho de la arena no era mucho, pero echamos unas cuantas horas allí muy buenas, incluido unas peleas de sumo con unos indios que nos hablaron porque éramos occidentales).
Después de la playa fuimos a Auroville (es.wikipedia.org/wiki/Auroville), donde pasamos la tarde, volvimos de Auroville a la carretera principal en el remolque de una camioneta de uno que se ofreció a llevarnos a cambio de 1,35€ entre los 5, en la carretera principal nos acercamos a un peaje, esperamos a que pasase algún autobús y, en cuanto llegó uno nos montamos para Puducherry (como nos montamos a mitad de camino y estábamos cerca, el revisor se inventó un poco el precio: 7 céntimos cada uno, más o menos). Cenamos, fuimos a la playa y nos encontramos con el gran grupo de ERASMUS: iraníes, libanesa, rumano, alemanes, belga… allí estuvimos todos hablando a orillas del Índico, y ahí sí que te das cuenta de lo grande que es (y seguirá siendo a pesar de la globalización) el mundo. Algunos indios de vez en cuando nos pedían echarnos algunas fotos con ellos por nuestro aspecto (ya he aprendido del portugués, que lleva aquí desde principios de curso y como está cansado de que le pidan fotos exige 25 rupias a cambio) y tras unas buenas horas nos fuimos al hotel, en la puerta del cual, como la noche anterior, había una manada de vacas.
Hoy no hemos hecho mucho, pero aún así esto está quedando tan largo que creo que paso de contarlo: nos hemos movido en rickshaw, he entrado en un templo hindú, también en una casa/templo de la comunidad con pinta de secta esa de Auroville hemos vuelto para coger el autobús, he visto por el camino una iglesia abierta, he entrado para ver como es (no se diferencia mucho de las europeas, decepción), hemos cogido pronto el autobús para Madras, he llegado al IIT y he empezado a escribir esto olvidándome seguro de contar un millón de cosas que me gustaría contar (como ver finalmente vacas taponando de forma completa la calle o la partida de Kabaddi).
Os dejo, que escribir tanto tiempo pudiendo ver la India no merece tanto la pena.
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Ucrania

Se suele decir que el verano antes de la universidad es el mejor de nuestras vidas, pero yo me pregunto: “si nos avisan antes, ¿no elevarán nuestras expectativas, haciendo que sea peor de lo que podría haber sido?” Pues en realidad no es así en el caso de que se cumpla el tópico de una manera inesperada… y desde luego que en mi caso no pudo ser más inesperado. Empezó con un comentario de mi hermana Lucía: “oye Ade, que mi amigo X está organizando un grupo de voluntarios para los DED y necesita gente, ¿te apuntarías?” Suelo pasar de esas cosas, pero no sé porque dije sí de inmediato (bueno, sí sé el por qué: ya me estaba arrepintiendo de que no fuera a ir a la JMJ y decidí por lo menos ir a eso). Sin embargo, me gusta pensar que respondí de esa manera porque era lo que debía ocurrir… que gran acierto fue decir sí”

Tras aceptar tuve que ir a una reunión con los demás voluntarios y allí me enteré como iba la cosa: había 3 grupos (coreanos, argentinos y ucranianos) y a mí me había tocado el de Ucrania, cosa que no me terminaba de gustar: entre conocer a gente de una cultura completamente distinta que viven a más de 10000km, pasarte días escuchando “ché boludo” o estar con (básicamente) rusos, prefería cualquier cosa menos la 3ª.

Sin embargo, le puse toda la ilusión del mundo y entre que me enteré de que había una medio-argentina con en el grupo de los ucranianos y el descubrir que los coreanos iban a ir más a su bola sin hacer muchas cosas juntos, al final estaba tela de ilusionao cuando se bajaron del autobús. Y es que eran magníficos, desde el primer momento (nada más bajarse nos cantaron la canción que está debajo sobre su país con guitarra y acordeón incluido) hasta que se fueron (con lagrimones cayendo, que creo que lloré hasta yo) pasé como 15 ó 20 momentos de los que sé que volveré a recordar cuando me esté muriendo.

Primero, hay que pensar que siempre he querido ser guía turístico de Sevilla para personas o grupos de gente lo suficientemente pequeños como para poder entablar una amistad y que así conocieran no solo Sevilla, sino también la manera en la que yo la veo. Pero aparte, el hecho de que pudiera estar viviendo con ellos todo el rato y además poder compartirlo con unos pocos sevillanos más a los que afortunadamente pudo conocer unos días antes mejoró la situación.

Por otro lado, ver las diferencias (¡los curas ucranianos se casan y tienen hijos!) con gente que, a fín de cuentas, también son europeos te hace pensar en lo grande que debe ser el mundo pero, si resulta que después te invitan a visitar su ciudad durante unos días también te hace ver que la bondad de las personas es algo global.

Y por último, haber conseguido mantener el contacto por internet de una manera tal que me sorprendo cuando me doy cuenta de que lleve 4, 5… 6 meses sin verles!!! y sin embargo parece que nos despedimos ayer.

Esos 3 motivos son solo una pequeñita parte del por qué ahora estoy más ilusionado que nunca: en solo 16 días estaré empezando el viaje para allá y desde ya estoy deseando que esos 10 días no se me pasen volando sino que sean laaaaaargos como fueron los días que ellos estuvieron aquí.

Así que nada, cambiemos Italia por Ucrania, jersey por “equipo de esquí” y la playa por la fría montaña; porque total, mafia ya tienen:

P.D.: temperaturas en la ciudad las últimas semanas, y sí, están en Celsius.
http://espanol.weather.com/weather/almanac-Ivano-Frankovks-UPXX0040

It is used to say that the summer before the university is the best summer of our lives, but I ask: if people tell us this before, don’t they give us high prospects doing that the summer will be worse that what it was going to be? Well, not really if the greats moments come unexpectedly… and in my case it couldn’t be as unexpected as it was. It began with a comment of my sister Lucía: “Ade, I have a friend who is going to organise a group of volunteers for DED and he needs people, would you do it?” I don’t use to join in things like this, but because I was regretting for not going to Madrid, I decided to participate on this other thing. Whatever, I prefer to think that I answered yes because this was what it should happen… and it was a great decision.

After that, I had to go to a meeting with the others volunteers and there I discovered more details: there were 3 groups (south koreans, argentinians and ukranians) and I had to be in the ukranian group, one thing that, actually, I didn’t want: between hearing spanish with funny accent continuously, completely different people that live in a different culture at more than 10.000km or a european group, I wouldn’t have chosen the 3rd option.

However, I decided to spend this time as well as possible and (after discovering that there was an argentinian in the ukranian group and that koreans were not going to be as many time with volunteers) I was expectant when the ukranians came out of the bus. And I have to say that they were magnificient, since the first moment (they began to sing a ukranian song with accordion included) until they leave Sevilla (with some tears falling) I collect like a pile of moments that will be difficult to forget.

Firstly, you have to think that I have always want to be a touristic guide in my city for groups of people as small as if it were possible to make a friendship so they could know (not only Sevilla) that my city is as special or “different” as any other city. But apart from this, the fact that I could share this with other people of my city that knew sooooo much of it improved the situation.

On the other side, see the differences (an ukranian priest can be marry!) with people that, actually, are not in the other cultural side of the world comparing with Spain, helps to realise how big must be the world, but if they invite you to visit their city it also makes you to discover that some good things are global.

And lastly, when I began to think that (having contact only through internet) I have been 6 months without seeing them, I get so surprised.

This reasons are only a little part of why now I’m excited: in only 15 days I will begin the trip and from now I’m wishing that this 9 days will seem to be longer and no shorter, as the days that they were living in a 40ºC place.

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Sevilla provinciana

Sevilla es provinciana

Muchas veces a lo largo de mi vida he tenido que oír eso. Gente de Sevilla que considera provinciana a la propia Sevilla
-¿Por?
-Por aquellas cosas que hacen que Sevilla sea Sevilla.
Por otro lado está la gente “provinciana”, que hace que a nuestra ciudad la consideren provinciana al tener actitudes que, bueno, sí, son provincianas.
Pues ni lo uno ni lo otro. Sevilla (el concepto Sevilla, algo más que “muchas casas y demasiás personas”) es algo que se ha creado con el paso del tiempo, independientemente de como se iba creando el resto del mundo y, por tanto, ha acabado siendo distinta a ninguna otra cosa creada.

Cuando el curso pasado tuve que estudiar a Platón, Santo Tomás, Descartes, Nietzsche y Ortega acabé pensando: pues vaya mierda de filósofo famoso tenemos en nuestro país. No veía complejidad, ni mérito, ni siquiera “respuestas” en lo poco que había dado dentro de toda la teoría que tendrá Ortega, pero ahora me doy cuenta de cuánta verdad hay (¡y qué útil!) al decir: “todo tiene su perspectiva”. Y es que la perspectiva lo cambia todo, y por tanto puedes incluso hacer que lo sea todo.

Cuando yo paseo por Sevilla y veo sus fiestas, disfruto de lo que tiene y de lo que afortunadamente apenas tiene, entonces decido que es una ciudad que me gusta y no solo eso, sino que ya me ha captado lo suficiente como para que vaya a ser mi ciudad favorita para toda la vida (una tema aparte es que tengo la teoría de que en unos años será típico que vivamos en varios países durante una sola vida). ¿Por qué he dicho “decido”? Porque la perspectiva desde la cual la veo la he decidido yo; pero cuando otros dicen: “Sevilla es provinciana”, “somos unos catetos” o “somos el fin de Europa” me parece que se equivocan, dicen cosas como si fueran absolutas, no lo mencionan como un punto de vista. Y no lo digo porque aquí tengamos dos universidades, tranvía y metro ultramoderno y seamos capaces de invadir la ciudad de ¿blackberries? ¿blackberrys? como ocurra en cualquier otro sitio, no; lo que hace que nuestra ciudad no deba ser una vergüenza para los que vivimos en ella es algo de lo que nos podemos dar cuenta fácilmente: consiste en notar que en esta ciudad todas las actitudes y todos los comportamientos típicos de las personas van encaminados a aumentar la felicidad.
Aquí tenemos a gente que les habla a los turistas a gritos porque, claro está, como no entienden ni papa de español…, otros que se asustan cuando ven al 15-M manifestándose o cuando paseaban por la Alameda y también están los que consideran que la mejor manera de esperar al autobús es hablando con todos los que esperan a tu lado (eso, a las 7.45 aseguro que no es nada agradable). ¿Pero me avergüenzo de eso? No (hombre está claro que hay situaciones muy de sevillano castizo que te hacen compadecerte de tí mismo), pero analízalo bien; y luego búscale la maldad, el lado cruel, a esos irremediables sevillanitos. Normalmente no lo encontrarás.
¿A algunos de esta ciudad nos gusta creernos diferentes? ¿y creer que esas diferencias nos hacen mejores? ¿y pensar que los demás no se dan cuenta de que tienen motivos para envidiarnos? Pues sí, yo vivo así muchas veces, pero a pesar de lo malo que eso pueda tener, no creo que haya motivos para dejar de ser así. Se puede tener esa actitud sin provocar malas consecuencias por ello.

Todo el mundo decía hace varios meses que el verano antes de la universidad es el mejor y conmigo se ha cumplido, pero lo que lo ha hecho más inolvidable de entre todas las cosas fue que esa gran parte del verano me cogió desprevenido, no me la esperaba: los días entre el ¿11 y el 14? de Agosto. Allí pude cumplir uno de las tareas que tengo apuntadas en mi lista de cosas para hacer antes de morir (no es metafórico, esa lista existe de forma física), que consistía en enseñar (es algo más que mostrar) mi ciudad a personas que ni siquiera hubieran oído hablar de ella. Y acabé consiguiendo que se den cuenta de que la ciudad es efectivamente algo más que muchas casas y demasiás personas. Junto a mí estaban 15 sevillanos más, y estos estaban más cerca del sevillanito que del progre que reniega de lo castizo, pero todo eso me ayudó a darme cuenta de una cosa: en este debate, desde la perspectiva más objetiva posible (la de un extranjero) querer ser un clásico sevillano no es una actitud ni mala ni extraña ni vergonzosa. Para ellos (los extranjeros) lo que resaltaba era la amabilidad, ser capaz de conseguir un poco de humor aún sin hablar los mismos idiomas, la cercanía (un pensamiento de los guiris que me marcó: es increíble, sabíamos que íbamos a estar todo el rato con los mismos voluntarios pero no podíamos pensar que tras solo 4 días acabaríais siendo tan cercanos… ¡y lo conseguistéis en la primera tarde!), y el hecho de que 42º no fuera “demasiado” calor (sí, eso también les marcó).
Por cierto, antes he puesto demasiás dos veces, algo así como un síntoma de catetismo, o quizás de ganas de no abrirse a lo que hay fuera y de pensar que me basta con lo que tengo dentro. O quizás algo lógico teniendo en cuenta quiénes leen este blog; a fín de cuentas pronunciar en nuestra cabeza “demasiadas” es una complicación y un estorbo; en esta entrada solo digo que nos esforzemos en hacerlo todo más cómodo, las críticas innecesarias no ayudan. Que sea fácil poder sonreír.

Y esta vez un vídeo que simplemente me gustó. Merece la admiración de los demás:

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Querernos a nosotros mismos… ¿por qué?

El que busca seguidores para sí mismo será olvidado cuando muera.
Pero el que busca gente que sea seguidora de sus propias ideas vivirá eternamente, porque nuestra propia existencia como humanos se basa en las ideas que tenemos y aplicamos a lo largo de nuestra vida.
Y los demás recordarán nuestra forma de actuar, nuestra capacidad de acción.
Así, debemos querer más a las ideas que nos empujan en nuestros actos que a nosotros mismos, porque son ellas las que nos forman y las que nos dan la oportunidad de que nuestra vida tenga algún sentido.
Sin ellas no habría motivo para que la vida continuara. Si acabamos queriendo más a determinadas ideas que a nosotros mismos estamos haciendo muchas cosas, pero lo principal que hacemos es darle un sentido, una razón, a nuestra vida.
Por eso, querer a nuestras ideas más que a nosotros no quiere decir que nos olvidemos de nuestra integridad y que lo perdamos todo; lo que ocurre cuando actuamos así es que estamos dándonos un motivo para acabar queriéndonos a nosotros mismos.
Las ideas generan nuestros sueños, y cumplir los sueños va creando poquito a poco lo que es la vida.


¿Por qué si tengo un determinado sueño, me resulta imposible convencer a las personas que me quieren de que conseguir ese sueño sea lo que me hará feliz? ¿por qué creen que deben intentar que yo no lo consiga?

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Recuerdos…

Mirando por mis carpetas del ordenador algunas cosas que me han hecho recordar, de repente me encontré con cierto texto que escribí. En cuanto terminé de escribirlo, me acuerdo de que tenía una sonrisa en la cara y lo leí unas cuantas veces de principio a fin. Sin duda, durante un tiempo ese texto fue aquello de lo que más orgulloso me sentía hasta que lo olvidé.
Hoy, que lo he vuelto a leer (sacándome otra sonrisa), me ha dado pena que yo me hubiese olvidado de eso… así que Ctrl+C Ctrl+V, y aquí está, para que por lo menos se quede plasmado en algún rincón de internet… espero que os dé unas bonitas sensaciones:

Sigo sin saber qué es el amor. Sé que es algo confuso pero claro. Amar es “tener ganas de”. ¿Tener ganas de qué? Tener ganas de estar con la persona a la que quieras, tener ganas de hacerla disfrutar, tener ganas de conseguir que sepa apreciar cada detalle de la vida. Hacer todo eso esperando solo la recompensa de su alegría, su agradecimiento vendrá sin esperarse, cuando ella transforme esa alegría en su sonrisa.

Ese agradecimiento se intensifica solo cuando el amor también se recibe, pero eso te lo tienes que haber ganado antes. Cuando amas sabes que quieres ganártelo, que algo tan bueno no merece la pena llevártelo sin haberlo luchado. Quizás porque si no luchas por ello no sabrás apreciarlo tanto cuando lo tengas, quizás sea porque quieres saberte capaz de haberlo conseguido, pero no es por orgullo. Creo que la razón por la que quieres luchar para conseguirlo es el placer de poder pensar que la persona que te ama lo hace porque tú se lo has demostrado antes, que esa persona te quiere porque tú te has dado a conocer, y ella te ha aceptado. Sí, es porque gracias a eso estás seguro de que la otra persona te quiere, por tu forma de ser, tal y como eres. Esa además, es la única manera de no tener dudas acerca de si su amor es de verdad, y cuando amas, necesitas saber que la otra persona también te ama.
Si no lo sabes puedes acabar en la locura. Si no lo sabes dedicarás cada segundo de tu vida a que la otra persona se dé cuenta de que puede quererte. Esto es porque cuando vives estando enamorado necesitas pensar que esa otra persona es capaz de quererte, porque das por hecho que aquella a la que quieres tiene bondad suficiente para enamorarse de tí, para no matarte de amor; esa bondad que solo hace que la ames más todavía. Necesitas recordar lo bueno de esa persona, porque es lo único que puedes recordar de ella. Lo malo no sé si se nos olvida inmediatamente o es que ni nos damos cuenta de que existe, quizás no exista, pero en ese caso no podrías llegar a ser alguien único para esa persona, porque los demás también la amarían. Por eso creo que aquella persona a quién amas, también tiene algún defecto, y aún así la sigues amando, lo cual solo lo hace más bonito todo para tí y, si consigues demostrar el amor, también para la que amas.
Por todo eso (el hecho de que estar con ella fuera tan bonito) cuando amas a alguien solo ves cosas buenas, y esa es la razón por la que necesitas llenarte continuamente de recuerdos con ella. Pero cuando recuerdas a esa persona, sus cosas buenas, no te quedas satisfecho, no eres tan feliz cuando recuerdas cómo cuando tienes el privilegio de estar con ella, y por tanto tienes que ir, en soledad, a los lugares que llegásteis a compartir; y una vez en esos lugares tu mente te llevará al momento pasado que tuviste con esa persona.
Así conseguirás dos cosas. La primera es más soledad, porque cuando recuerdas un momento con la persona a la que quieres, en tu mente solo te acuerdas de esa persona, los demás, en el recuerdo, dejan de existir. La segunda es simplemente amor: siempre tendemos a empeorar nuestros malos recuerdos para creernos más víctimas de lo que fuimos, y lo contrario pasa con los momentos buenos, cuanto más lo recuerdas más cosas bonitas te quedan. Así, gracias a los recuerdos, acabas amando más a la persona que quieres. Acabas creyendo que la quieres más porque la conoces mejor, y puede que sea así. Una cosa curiosa es que a pesar de conocerla mejor seguirás sin descubrir cosas malas, defectos.
Creo que, entonces, el amor es eso: ignorar los defectos de alguien, estar dispuesto a adorar cada una de sus virtudes y, gracias a eso, llevarte la mejor recompensa, sin esperarla antes, a la que podemos aspirar en esta vida: un abrazo, una caricia, un beso o, puede que simplemente, se limite a una sonrisa, eso sí, una sonrisa preciosa.
14/02/2010

Vale, puede parecer una moñada (y lo es xD) pero la cantidad de recuerdos que me trae hace que cada vez que lo lea me dé cuenta de como voy cambiando continuamente… y cuando se es consciente de que se está cambiando, es cuando más aprecio se consigue para uno mismo…

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Cuando naces tu lloras y todos a tu alrededor sonríen. Vive de tal manera que cuando mueras seas tú el que sonrías y los demás los que lloren.

Esta frase existe desde hace mucho tiempo, pero hasta que Aquarius no ha decididio sacarla en un anuncio, no ha triunfado; y hoy voy a reflexionar sobre ella.
La frase menciona dos momentos: el de nacer y el de morir, pero es, únicamente, una insinuación sobre como deberían ser los infinitos momentos que pasan entre esos dos.

Hace unos meses, con el colegio, hice un viaje a Italia y en las interminables horas de autobús, tuvimos unas cuantas charlas “trascendentales”, hablando de filosofía, de la vida etc… Así se me ocurrió preguntarme cuáles son las diferencias entre un hombre al nacer, y ese mismo hombre al morir. Pensé que únicamente había una: el que va morir ha adquirido conocimientos.

Conocer.
1. Averiguar por el ejercicio de las facultades intelectuales la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas.
2. Entender, advertir, saber, echar de ver.

Esos conocimientos son la base de todo lo que hacemos, de todo lo que acabamos siendo y de aquello en lo que nos vamos convirtiendo con el paso del tiempo. Gracias a esos conocimientos actuamos, y gracias a nuestros actos causamos impresiones en las demás personas. Esas impresiones, a su vez, son generadoras de “conocimientos” para los demás. Son las impresiones que causamos en los demás el motivo final por el que actuamos.
Si esta última frase es cierta, cabe preguntarse, ¿y cuál es la mejor impresión que podemos causar en alguien? Pues, en mi opinión, la mejor es aquella que cause alegría, pero que a la vez, enseñe a los demás a no retener esas buenas sensaciones recibidas, sino que las repartan también por el mundo.

Por eso creo que la persona más valiosa de todas, aquella que convierta su vida en algo digno de vivir, en una auténtica aventura, es aquella que, aún mientras se esté muriendo, los que le quieran y que le rodeen sonrían orgullosos y piensen:
“ha sido feliz, ha aprendido y enseñado, ya no le queda más por hacer y merece la muerte, simplemente como un descanso bien merecido”.

No debemos descansar ni perder el tiempo en esta vida. Simplemente vamos a aprovechar lo poco que tenemos, que ya nos llegará el momento de tumbarnos, cerrar los ojos y permanecer así toda una eternidad.

Now we are sitting and thinkin of what you did
When you can lay back and enjoy it through the kids

P.D.: Prometo que ya pondré canciones de otro grupo pero es que esta viene al pelo con esta entrada…

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